jueves, 17 de abril de 2008

Paseo de a tres


Buenas noches amigos =).

Semana de mierda que al fin llega a su fin, hubo de todo, mucha risa, mucho lápiz que giraba, muchos nervios, muchas cosas que escribí, por ratos un poco cabreado, pero al fin y al cabo ya ha terminado.

Hoy jueves he pasado una experiencia muy significativa y que hoy quisiera compartir con ustedes. Y el título de esta entrada que explicaré más adelante, no tiene nada que ver con una teleserie o algo por el estilo, el que quiere leer de enrredos amorosos que se vaya a otro blog, yo no estoy para eso.

Salí del liceo a las 19:30 como todos los jueves que tengo completación, entre más abrazos de lo normal, pues a la salida del liceo me juntaría con la chica de la pañoleta morada (no diré nombres para proteger a Mariana xD) y que no necesita mayor presentación porque ya han de imaginar quien es.

Nos demoramos en encontrarnos, de hecho y producto de que ella es bastante más despierta que yo, me vio primero y nos fuimos. Caminamos por la alameda conversando tranquilamente hasta que vimos una banca desocupada frente al teatro regional y decidimos sentarnos a conversar.

En medio de una conversación entretenida, y bastante variada, escuchamos la voz de un joven que nos dice: "Disculpen que los moleste, me podrían ayudar a cruzar la calle".

Nos dimos vuelta a mirar quien era y vimos a Alejandro, si yo les digo sólo eso podrán pensar que es cualquier pelagato, pero Alejandro estaba sentado en su silla de ruedas, venía saliendo de clases y necesitaba irse a su casa. Así fue como Felipe dijo "UPA!" Mariana respondió "CHALUPA!" y partimos a dejar a Alejandro a su casa.

Nos contó del problema de una amiga, que estaba amargada por amor y yo le dije que le recomendara que no se amargara. Le conté mi experiencia.

- Si te sirve de ejemplo, a mí me gusta mucho la niña que nos acompaña y yo a ella no... y me ves deprimido?

Y le contamos nuestra historia, primero Mariana:
-A mí me gustaba él, y anduvimos juntos, pero cuando yo me fui en verano, al volver, él ya no me gustaba
Y luego yo:
- Cuando volvió ella, le dije que aún me gustaba, pero ya a ella ya no. De todos modos, si quisiera que yo me la volviera a jugar y, mientras no la olvidara, que me lo diga y yo lo hago. Como no me lo dijo, yo no lo hice.
(Eso fue un resumen de la historia. Para los que la conocen, me han dicho que la otra versión en más entretenida =D)
Él la escuchó atentamente y nos dio su opinión, fue la primera parte de nuestro camino.

Luego, en compañía de la luna, seguimos caminando, hablando de él, nos contó que llevaba por cosas del destino (ejem... me ahorro el comentario) 12 años en silla de ruedas y personalmente tuve la grata oportunidad (y por lo demás, de cumplir un sueño) de poder expresarle a un joven liciado todo el respeto, la admiración y tantas otras cosas que admiro de ellos. Porque creeme, si estando en una silla de ruedas, me ponen mil docientas patás en la raja, no quiero ni imaginar como sería siendo igual que yo.

Hablamos de los estudios, del Ying-Yang y de tantas otras cosas, nos fuimos perdiendo por las calles de mi norte natal, y a medida que más nos acercábamos a su casa, más recuerdos me bombardeaban la cabeza, de esas calles donde jugaba a la pelota, de mi colegio de barrio, de cuando juntábamos papel y lo vendíamos, de los perros callejeros que asustaban a la gente (si lees esto, sé que te reirás xD). Hasta que llegamos a su casa, intercambiamos correos y nos fuimos. Por suerte Mariana podía tomar la micro cerca, de modo que la acompañé y esperé a que se fuera.
Cuando se aproximaba la micro le pregunté si esta salida se volvería a repetir y dijo:
- Como amigos, sí - Mientras se subía a la micro
- Sí, como amigos.- le respondí yo mientras se subía (No hablaré del tono de mi voz).
Y mientras veía que la micro se alejaba, con ella se alejaba la rubia de la pañoleta morada, la niña que tanto me gusta, y junto a ella un fugaz instante en que me olvidé del mundo. Y aunque se pueda decir que lo nuestro sí duró lo que duran dos peces de hielo en un wisky on the rocks, al menos fue del corazón.
Y cuando la micro se alejó lo suficiente que ya no la podía ver, sólo me pude mirar y decirme ¡Power!. Y pensar si seguir o no su consejo.
Y emprendí el camino a mi casa, por esas calles de mi norte natal que me bombardeaban de recuerdos.
Lindo paseo, linda noche, linda experiencia. Por mí que se repita, por ti qué?.
Un abrazo
Carpe Diem
Fele =)

[Y para cerrar. Puedo ser un pobre diablo, pero creeme que siempre digo la verdad. Además la gran mayoría de las cosas que hago o digo carecen de un por qué]

2 comentarios:

Nicoo dijo...

Make me proud my kid!
ustéd ya sabe...
para que el chicle no se vuelva a pegar.


te quiero amigo mio.

Anónimo dijo...

Hermosa aventura..
las cuales son aùn mejor con aquellas personas especiales.
Que estes bien te cuidas..
nos veremos por ahi..quien sabe?
besos

adios!